05 octubre 2011
18 junio 2010
Otro grande nos deja
José Saramago nació en Azinhaga (Portugal) en 1922. Antes de responder a la llamada de la literatura trabajó en diversos oficios, desde cerrajero o mecánico, hasta editor. En 1947 publicó su primera novela, "Tierra de pecado". Pese a las críticas estimulantes que entonces recibió, el autor decidió permanecer sin publicar más de veinte años porque, como él afirma ahora «quizá no tenía nada que decir». Sin embargo, a finales de los sesenta se presentó con dos libros de poemas: "Os poemas possiveis" y "Provavelmente alegría". Puede que la demorada publicación de sus textos sea el motivo por el que numerosos críticos lo consideran un «autor tardío». El reconocimiento a escala internacional le llegan con la aparición en 1982 de su ya legendaria novela "Memorial del convento", a la que siguió "El año de la muerte de Ricardo Reis". El trabajo narrativo de José Saramago goza desde entonces de una admiración sin límites, que cada nuevo título va confirmando: "La balsa de piedra", "Historia del cerco de Lisboa", "El evangelio según Jesucristo", "Ensayo sobre la ceguera". Todos estos textos -que suscitan tantos elogios como reñidos debates- consagran a José Saramago como una de las principales figuras de la literatura de este siglo.
Ha recibido el Premio Camoes, equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa.
En el 2008 el escritor con 85 años cumplidos inicia una nueva travesía, en el mundo virtual a través de un blog el cuál fue titulado “Los cuadernos de Saramago” . Por este medio Saramago intervino en asuntos de máxima actualidad. Abogó por que se agravaran "al máximo" las penas de prisión para los autores de violencia machista y aseguró que con la muerte del poeta uruguayo Mario Benedetti -ocurrida en mayo del pasado año- "el planeta se hizo pequeño para albergar la emoción de las personas". Saramago se despide de sus lectores virtuales en Septiembre de 2009, no sin admitir que “sí alguna vez tuviera algo que comentar u opinar sobre algo” llamaría a la puerta de “El cuaderno” al que considera el lugar donde mejor podía expresarse. Al despedirse del blog ya anunciaba a los lectores la publicación de la que fue su última novela Caín.
Hoy el mundo se queda sin otra de las más grandes figuras del mundo literario, en el rincón del encanto damos un: Descanse en Paz estimado y querido José Saramago.
- La muerte es un proceso "natural, casi inconsciente". "Entraré en la nada y me disolveré en ella"
- "Antes de empezar a escribir, tengo que escuchar lo que suena en mi cabeza, porque si acabo una frase con todo sentido, pero a esa frase le faltan armonía y melodía, es que aún sigue incompleta"
- "Sigo escribiendo, intentándolas comprender (las cosas), porque no tengo nada mejor que hacer y sabiendo que llegaré al final sabiendo lo mismo que sabía antes, es decir poco o casi nada"
http://cuaderno.josesaramago.org/
04 mayo 2010
La poeta que se perdio en el mar
Hablamos de Alfonsina Storni, uno de los personajes que quedan grabados en la historia, su vida de lucha ante un mundo en el cual la mujer apenas esta saliendo del silencio. Alfonsina es un icono para países latinoamericanos, y nos muestra el ser mujer, un interior de pasiones desbordadas, crisis, y pensamientos etereos que no eran exclusivos del sexo masculino. Es por esto y por otras tantas razones que ella se convierte en una leyenda de la literatura hispanoamericana, se convierte en el eco de una memoria colectiva, en personaje de canciones como la de Mercedes Sosa.
La canción misma habla de una mujer que sufre y que decide marcharse “vestida de mar”, y el mito ha establecido que la autora de El dulce daño caminó aguas adentro hasta ahogarse, víctima de una depresión amorosa. Una muerte más poética, imposible.
La realidad fue otra, pero nos estamos adelantando en su historia. Alfonsina nace en Suiza en 1892, tercer hija de la familia Storni, años posteriores comentaria “me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo”
Al terminar el año de 1911, decide trasladarse a Buenos Aires. «En su maleta traía pobre y escasa ropa, unos libros de Darío y sus versos». Pobre equipaje para enfrentarse con una ciudad que estaba abierta al mundo, con las expectativas puestas en esa inmigración que traería nuevas manos para producir y nuevas formas de convivencia. El nacimiento de su hijo Alejandro, el 21 de abril de 1912, define en su vida una actitud de mujer que se enfrenta sola a sus decisiones.
Y siendo madre soltera decide abrirse camino en un mundo masculino, cuando intenta ingresar a Frexias y Hermanos, era la única mujer solicitante entre otros cien prospectos masculinos, a pesar de no querer ser evaluada, insiste en compararse con el resto, y obviamente por sus grandes capacidades gana el puesto, pero con un sueldo por muy debajo de lo que realmente se le debía ofrecer.
El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. La mastectomia le deja grandes cicatrices físicas y emocionales. Siempre había sufrido de depresión, paranoia y ataques de nervios, pero ahora los síntomas de enfermedad mental se recrudecen. Se vuelve recluida y evita a sus amistades.
El 25 de Octubre de 1938 Alfonsina se dirige al mar del plata por la madrugada. Esa mañana, dos obreros descubrieron el cadáver en la playa. Hay dos versiones sobre el suicidio de Alfonsina: la más popular, de tintes románticos, dice que se internó lentamente en el mar. La versión de los investigadores y biógrafos afirma que se arrojó a las aguas desde una escollera, víctima de la gran depresión que le produjo el cáncer.
Hoy no importa si solo se arrojo al mar, lo cierto es que su suicidio da lugar a otra de las tantas muertes poéticas y de una autora tan importante para nuestras raíces, que nos dejo un gran coctel de poesía maravillosa.
Y no sé ustedes, pero yo prefiero seguir con la historia de Alfonsina, fundiéndose con el mar con todo y sus pasiones.
Y sabías amar, y eras prudente,
y era la primavera y eras bueno,
y esetaba el cielo azul, resplandeciente.
Y besabas mis manos con dulzura,
y mirabas mis ojos con tus ojos,
que mordian a veces de amargura.
Y yo pasaba como el mismo hielo...
Yo pasaba sinv er en dónde estaba
ni el cruel infierno ni el amable cielo.
Yo no sentia nada... En el vacío
vagaba con el alma condenada
a mi dolor satánico y sombrío
Y te dejé marchar calladamente,
ati, que amar sabias y eras bueno,
y eras dulce, magnánimo y prudente.
Toda palabra en ruego te fue poca,
pero el dolor cerraba mis oídos...
Ah estaba el alma como dura roca.
15 junio 2009
Hoy inicia Rally Parinacota

20 mayo 2009
Réquiem al orador de la nostalgia

Dejo en este pequeño escrito una pluma para este gran literato. Descanse en paz Mario Benedetti
“¿Cómo puedes dejar que tus palabras te mientan y te olviden y te pudran?...”
“Nacido como todos de un deseo/ en la noche trivial y en la distancia/ de la nada…”
“Yo no elijo mis sueños, es la almohada…”
El olvido está lleno de memoria
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
02 junio 2008
Una muerte poetica

La obra literaria de Rainer Maria Rilke es realmente monumental, pudiendo distinguirse dos períodos, uno de poesía lírica, en la que abarca todos los temas imaginables, incluidos los religiosos, usando metro y rima con un talento comparable al de los más grandes poetas de la historia. A partir de 1912 y con la mencionada interrupción causada por la guerra, Rilke inicia otro tipo de poesía, llamada metafísica, en la cual alcanza un nivel de profundidad que en la opinión de muchos expertos no tienen parangón, al menos en el siglo veinte. En esta etapa destacan las notables Elegías del Duino y los Sonetos a Orfeo, obras que tuvieron una enorme influencia en la filosofía alemana contemporánea y, en particular, en Martín Heidegger.
Como una forma de asomarnos al mundo de las Elegías y percibir su trascendencia, reproduciremos acá algunos párrafos de una carta que Rilke escribiera el 13 de Noviembre de 1925, un año antes de su muerte, a su editor, el polaco Wietold Hulewicz y en la que él intenta explicar el sentido de sus Elegías: "Estas poesías conducen a la demostración de que esta vida, así dependiendo de lo inseguro, es imposible. En las elegías la vida se hace otra vez posible. Es la afirmación de la vida y de la muerte... No hay ni un aquende ni un allende, sino la gran unidad en la cual también habitan los seres que nos superan, los ángeles... En aquel máximo ‘mundo abierto’ existen todos... La naturaleza, las cosas de nuestro trato cotidiano y de nuestro uso son, por cierto, provisionales y caducas, pero son, mientras estamos aquí en la tierra, nuestra propiedad y nuestra amistad. Ellas son consabidoras de nuestra alegría y de nuestra miseria y ya fueron las confidentes de nuestros antepasados... Las cosas tienen que ser comprendidas y transformadas por nosotros. ¿Transformarlas? Si, porque nuestra tarea es ésta: impregnarnos de esta tierra provisional y caduca tan profundamente, tan dolientemente, tan apasionadamente, que su esencia resurja otra vez en nosotros, invisible. Somos las abejas de lo invisible... El ángel de las elegías es aquella criatura en la cual ya aparece consumada esa tarea que nosotros venimos realizando de transformar lo visible en invisible...El ángel de las elegías es aquel ser que garantiza el reconocimiento en lo invisible de un grado superior de realidad. Y por eso es ‘terrible’ para nosotros, porque nosotros seguimos dependiendo de lo visible. Todos los mundos del universo se precipitan hacia lo invisible como hacia su más próxima y profunda realidad... Nosotros somos... los transformadores de la tierra; toda nuestra existencia , (incluso) los vuelos y caídas de nuestros amores, todo nos capacita para esta tarea..."
Rilke murió de una leucemia en Diciembre de 1926. El empeoramiento de su estado físico, que lo llevó a la muerte, se produjo a raíz de haberse pinchado con la espina de una rosa mientras cuidaba el jardín del castillo Muzot, en Suiza, donde vivió retirado los últimos años de su vida. Sin duda que su muerte fue una muerte poética y en ese sentido, una "muerte propia", ésa que debe calzarle a uno "como un vestido".
El libro de las horas